“El Banco de Alimentos de Bogotá en sus 15 años, es un elogio, por todo lo que hace para aliviar el hambre, la pobreza y todas las dificultades que conocemos”
Bogotá, agosto 2016. El representante del Papa en Colombia, el Señor Nuncio Apostólico monseñor Ettore Balestrero, en el marco del Año de la Misericordia y como inicio de la celebración de los 15 años del Banco de Alimentos de Bogotá, el jueves 4 de agosto, visitó las instalaciones de esta fundación arquidiocesana y participó de un almuerzo especial con los directivos, colaboradores, voluntarios y representantes de algunas organizaciones beneficiarias.
El padre Daniel Saldarriaga, director del Banco de Alimentos, en su mensaje al Nuncio Apóstolico, reconoció los llamados de los últimos Pontífices y la obediencia a los Arzobispos Monseñor Pedro Rubiano Saénz y Monseñor Rubén Salazar Gómez, en sinergia con las empresas, la academia y las Organizaciones vinculadas, con las que se puede hacer cercano el rostro de Misericordia que deben encontrar los que carecen del pan de cada día. El Papa Francisco nos ha dicho: “cuando la miseria deja de tener rostro, podemos caer en la tentación de empezar a hablar y discutir sobre “el hambre”, “la violencia”, “la alimentación” dejando de lado al sujeto concreto, real que hoy sigue golpeando a nuestras puertas. Cuando faltan los rostros y las historias, las vidas comienzan a convertirse en cifras”.
El Señor Nuncio Apostólico monseñor Ettore Balestrero, en sus palabras de gratitud y felicitación a todos los asistentes, hizo eco del mensaje del Papa Francisco “Los que sufren, los pobres son la carne, la presencia de Cristo”, también se refirió al testimonio del Santo Cura de Ars, que impactaba a muchas personas: “Los que están sirviendo a los pobres y necesitados que también puedan reconocer y decir como este santo, he visto a Dios en un hombre, que podamos tener el espíritu de ser Dios para los demás y de servir a Dios en los demás”.
Al finalizar su visita, se dirigió a los medios de comunicación y agradeció por su contribución en trabajar ¡juntos contra el hambre!: “Yo vine porque es una obra eclesial de solidaridad, caridad y ayuda, importante hacerlo en el Año de la Misericordia y el Banco de Alimentos en sus 15 años, es un elogio, todo lo que hace para aliviar el hambre, la pobreza y todas las dificultades que conocemos”.
Así mismo, resaltó dos aspectos que le impactaron en su visita al Banco de Alimentos : “Primero, tanta gente como trabaja aquí en armonía, con imaginación, ver lo que el Padre Daniel Saldarriaga, ha armado con todo su equipo en estos 15 años, es verdaderamente algo maravilloso, cuanto más quiere y puede hacer; y segundo, en la presentación del almuerzo, me impactaron las cifras de desecho, los pobres y las necesidades, de todo lo que hay por crecer porque las necesidades son muchas”.
Por lo que enfatizó en las palabras del Papa Francisco, sobre la “Cultura del Descarte”, y manifestó la necesidad de educar y ayudar para que la gente se responsabilice en evitar el desecho: “Cada cosa que desechamos es algo que estamos quitando a alguien que tiene hambre, por eso me gustó ver esta creatividad, imaginación de la caridad, esta obra de Iglesia, con la cual se está armando un ejército benéfico para ayudar; sabemos cuántos son los soldados que están aquí, esperamos que crezcan siempre más y pienso que esto, sea también una de las mejores imágenes del posconflicto, gente que se solidariza con los demás, que ayuda a los que no tienen y a los que tienen para que ayuden a otros, me gusta estar aquí, agradezco”.
El Banco de Alimentos de Bogotá, un puente para unir aquellos que quieren servir, contribuye a mejorar la calidad de vida de más de 258.000 personas, de ahí que como obra de la Iglesia le aporta a la paz de la ciudad y del país, así lo expresó el Nuncio Apostólico “La paz necesitará también de mucha solidaridad, ésta se aplica y articula de maneras diferentes, por lo que este Banco de Alimentos en Bogotá y los demás Bancos de Alimentos, son ámbito privilegiado para contribuir a la paz”.
Para monseñor Ettore Balestrero, el Banco de Alimentos es una gran obra y ejemplo educativo que va contra el asistencialismo y la mendicidad: “La gente hay que educarla para que deje un poco de orgullo, egocentrismo, nunca pensamos en los demás, aquí se está construyendo algo que es para los demás con la contribución de mucha gente, responsabilizando a los que reciben porque ellos mismos deben responsabilizarse para animarse a salir de la situación de pobreza, de las necesidades en las cuales viven; esto es fundamental, los mejores agentes del cambio son los mismos necesitados y aquí en el Banco se ayuda a esto, a la verdadera educación integral de la persona”.
Finalmente, resaltamos el llamado que el representante del Papa en Colombia hizo y el mensaje del Padre Daniel Saldarriaga a los medios de comunicación para que sean más las personas que respondan a la invitación en este Año de la Misericordia, de hacer experiencia de las Obras de Misericordia y ayudar a los más necesitados:
“El llamado a sumarse, a abrir los ojos, que cada uno piense un poco en grande, vea toda la ciudad de Bogotá, no solo el rinconcito donde vive sino donde viven los demás y que se den cuenta que somos todos hermanos, hijos del mismo Padre, todos tenemos necesidades y tenemos que hacer todo lo que podamos, no solo para enriquecernos nosotros mismos, sino para los demás; porque lo que nos hace verdaderamente feliz es compartir, primero con el Señor para agradecer lo que nos ha dado y compartir con nuestros hermanos”. Nuncio Apostólico monseñor Ettore Balestrero
“Los que sufren tienen rostro e historia, estamos logrando llegar a cerca de 250.000 personas en nuestra ciudad a través de 850 organizaciones, una cifra interesante cerca de 138.000 toneladas de producto que se han entregado a lo largo de estos 15 años. Nuestra ciudad tiene cerca de 1’940.000 personas sin seguridad alimentaria, lo que estamos haciendo puede verse un poco grande pero es demasiado pequeño frente al tamaño de la necesidad, y nuestro trabajo Señor Nuncio, es que sepa a Evangelio, es la voluntad del Cardenal Rubén Salazar, que no tengamos una gran empresa que mueva muchos productos o alimentos, sino que tengamos una caridad con imaginación que es el punto de partida del Banco de Alimentos inspirados en San Juan Pablo II. Poderle ayudar a tantos que necesitan, con la ayuda de ustedes los medios de comunicación, podrá ser un poco más sencillo porque en este país se logran aprovechar dos terceras partes de todo lo que se produce, una tercera parte se desecha y posiblemente con la ayuda de los medios vuelvo a insistirlo, podemos ayudar a que muchos se enteren de aquella expresión de San Pablo es más feliz el que da, que el que recibe”. Padre Daniel Saldarriaga Molina, Director Banco de Alimentos Bogotá.






